domingo, 2 de octubre de 2011

Alrededor de un café

De aquel verano que intente conquistar el mundo y no pasé de San Antonio, de esa canción que habla de las mejores horas.
De cómo remendó mis zapatos para que le pateara o de lo poco que nos cuesta rendirnos.
De lo que quieras, pero de algo.
Hablemos.

lunes, 18 de abril de 2011

Esticomancia

No será que no me lo advirtieron.
Julio fue el más tajante: no quedarían ni la Petrona ni ninguno de los maestros para hacerse eco de mis fracasos cotidianos. Mario, más dulce aunque de igual modo implacable, empleó una metáfora sobre la tierra mojada para prevenirme de la humedad que terminaría por corromper mis huesos. Luis no estaba. Gabriel, aunque presente, prefirió parapetarse en un lícito silencio de hojas amarillas y evitar así cualquier respuesta evidente.
Tus dedos acariciaban palabras antes lamidas por el polvo. Olía a papel viejo y el frío cortaba nuestra piel.
"Deberíamos quemar todos estos libros absurdos" dijiste.
Yo me limité a asentir como si de verdad ignorara que mi destino estaba cosido a cada frase aleatoria en volúmenes de primera edición.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Valiente

Después de tanto desastre llega un momento en el que crees inevitable la suerte del cemento, en el que asumes que no se trata de un desafortunado destino, sino de una adicción por el impacto contra el duro suelo de las piscinas vacías. Te dedicas entonces a invadir piscinas privadas a diestro y siniestro. Saltando por saltar. Amando el golpe con el que termina cada impulso.
Sin venir mucho a cuento, ocurre que, de forma inesperada y en una colisión que se preveía rutinaria saltas y...¡agua! Y recuerdas el primer propósito de hace mucho, mucho tiempo. El primero que te llevó a abandonar el seguro borde, armarte de valor y saltar. Comprendes que a veces (y solo a veces, después de muchas magulladuras contra el hormigón) las piscinas están llenas de agua. Limpia, fresca, transparente. Y el salto se torna agradable: miles de gotas lamiendo tu piel.
Pero, para cuando ya es tarde, caes en la cuenta de que nunca te enseñaron a nadar. Peor aún: reparas en que nadie jamás aprendió a respirar bajo el agua.


sábado, 5 de febrero de 2011

no sobran desastres

- Joder,¡qué duro! estamos hechas mierda en realidad.

- Ya ves - ríe -, todo es una mierda. Pero escribir es nuestro vertedero. De otro modo, nos pudririamos. Es sano escribir cosas tristes.

- Ya te digo. Al menos nos sirve para eso

- Sí, escribo por no llorar...es mas productivo - rie ella esta vez.

- Exacto

- Algun dia escribiresmos pasteladas,en plan "te amo, eres lo mas bello y mejor del universo"

- Eso es asqueroso

- Sí,prefiero el drama.

Lanzan a las estrellas las carcajadas más tristes oidas jamás y mira pues por encima del hombro como caen los cabellos negros, bueno, castaños, pese a ello morena igual y la ve volverse rubia, la ve volverse ella, entonces la odia y muerta de fe en la barra pide un trago más, pide dos...

- A esta invito yo.

El mismo camarero de siempre se vuelve y de reojo sirve sin mirar las desgracias ajenas, las melancolías hechas alcohol en dos vasos de ron, la desilusión hecha sexo en la cama de algún nadie...

- Hasta el fondo...

- Como no, mery, eso siempre - rié la picardía, la sutileza de un par de borrachas venidas a menos.

Nadie cree en más grande tragedia que la suya propia... " Ay, rubia, si supieras", piensa una; "Ay, morena, si entendieras"murmura la otra. Brindarán ambas por no saber ni entender, porque haya siempre una pluma, un trozo ajeno de papel, una pared impoluta o el dorso mismo de la mano donde escribir la poesía de quien tanto la necesita.
Penumbra, ruido, alcohol, tabaco, pedazos de corazón regados entre los vasos rotos... Más les valdría olvidar por esta noche que saben escribir, que saben llorar, que saben sentir, olvidar como se envia un mensaje a destiempo a las 3 de la mañana...Porque el alcohol de farmacia no es el único que limpia las heridas...y, aunque no se atreverían jamás a gritar esta verdad, ya se habían cansado de beber mierda en la cuneta de cualqier pecho abandonado.

Se ajusta la rubia el vestido y suspira:

- Ea, elige a cualquier nadie. No habrá poesía esta noche, un par de bailes y algo que mañana podamos olvidar.

- No, esta noche no, prefiero escribir contigo la historia de lo que nunca pasó.

- ¿Seguro?

- Si...tan solo risas, alcohol. Y los llantos ...los llantos ya para qien se los merezca.

Ya está aquí. Nació del insomnio y la embriaguez. De las penas compartidas de lejos y los secretos contados al oído. De las risas en los bares, los suspiros por cualquiera y las palabras que cosieron una detrás de otra.
Porque las ncesitaban y porque no podría ser de otras manera.

- Otra ronda, por favor.


http://nosobrangolondrinas.blogspot.com y http://felicidadyotrosdesastres.blogspot.com/

viernes, 28 de enero de 2011

5


No sólo aprendí de los Buendía que "así son todos,locos de nacimiento".
También me llevé en forma de certeza esa maldita costumbre del tiempo de ir en redondo, de disfrazarse de desorden para empezar y acabar todo en el mismo sitio.
Las mismas dudas. El mismo quizás. La misma sed.
El punto final, resulta ser siempre la primera let
ra.



y luego está el viento...

miércoles, 26 de enero de 2011

El mundo está aún por terminar

y yo oscilo entre la ilusión y el desencanto como una hoja seca atrapada en una corriente de aire. Ahora arriba. Ahora abajo. Ahora arriba. Ahora nada.